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Una pareja solicitó que no la inviten más a casamientos
septiembre 24, 2007, 12:49 pm
Filed under: Noticias Insolitas

Dijo estar saturada de eventos sociales.

Asistir a un casamiento suele ser de lo más divertido: se come bien, se baila hasta tarde, se festeja con los homenajeados como si fuera la última fiesta. E implica un ritual: la mujer prepara con anticipación el vestido, se asegura un turno en la peluquería y comienza un par de horas antes a “producirse”; mientras, el hombre prepara su traje, elige la corbata y apura a su mujer para no llegar tarde.

Pero, para Adolfo, de 66 años, y Ana Caballero, de 65, asistir a casamientos es agotador. Porque no los invitan a uno o dos por año, sino que, según cuentan, tienen que prepararse en promedio para dos casamientos por mes.

Por eso, cuando la semana pasada les llegó a casa otra invitación, Adolfo dijo: “Basta, estoy harto”, y decidió pedir a sus familiares y amigos, por medio de un aviso social que se publicó ayer en LA NACION, que no los inviten más.

El texto dice así: “Adolfo Caballero y Ana Fontán Balestra de Caballero solicitan por este medio a familiares y amigos no ser invitados a futuras recepciones de casamientos, considerándolos cumplidos con la simple participación de los mismos. Desde ya, agradecen una buena interpretación de este pedido, basado exclusivamente en la saturación de compromisos sociales”.

Cuando el viernes le contó a su esposa que había enviado el aviso, ella no le creyó hasta que esta cronista la llamó para solicitarle la entrevista: “¡No lo puedo creer!”, dijo Ana entre risas. Y aseguró que, efectivamente, tienen tanta vida social que hasta llegaron a tener tres casamientos en un mismo día.

Según el matrimonio, que vive en Palermo, la catarata de invitaciones comenzó hace más de dos años, y aseguran que, para colmo, se pusieron de moda las fiestas en quintas o salones que quedan lejos, en las afueras de Buenos Aires.

“Eso es lindo y divertido para los más jóvenes que se quedan bailando hasta las 5; pero nosotros, a nuestra edad, viajar tanto para ir a cenar y volver… Al día siguiente estoy cansado, y casi no me puedo mover cuando voy al club a jugar al tenis”, relata Adolfo.

Y cuenta que, además, entre la peluquería de su mujer por la mañana, vestirse y arreglarse desde una o dos horas antes de la misa, que suele empezar a las 20, y después viajar a la fiesta que es lejos, y volver…

“Perdemos entre 10 y 12 horas de un fin de semana, que por ahí podemos disfrutarlo cenando con amigos, y yendo al club el domingo temprano”, destaca Adolfo, que es abogado y que, entre los amigos del club, los incontables primos que tiene (hijos de sus 10 tíos), y los clientes de su estudio, no le alcanza el tiempo para asistir a tantas fiestas sociales y casamientos.

“¡Más las fiestas que nos invitan de parte de mis amigas! A veces yo prefiero ir a un casamiento porque es de la hija de alguna amiga mía, y el prefiere otro, de un amigo de él… Entonces optamos por la invitación que llegó primero”, cuenta Ana.

La idea que tuvo Adolfo de publicar el aviso la sacó de otros avisos curiosos y divertidos que recorta y colecciona desde hace más de 30 años.

“Tengo uno de un hombre que en 1992 publicó que cumplía 80 años, que estaba descontento con su edad, así que no iba a hacer ninguna recepción para festejarlos”, cuenta.

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